LA NUTRICIÓN ADAPTADA A LOS CLIMAS FRÍOS

La llegada del invierno y de las bajas temperaturas representa un arma de doble filo para nuestra salud.

Las adaptaciones a los cambios estacionales pueden provocar un estado de debilidad tanto físico como mental. En este sentido, el mantenimiento de un buen estado nutricional influye en un correcto mantenimiento de la salud, así como del sistema inmunitario, disminuyendo el riesgo de contraer las infecciones que típicamente aumentan su incidencia en las épocas frías.

Así que, una alimentación adecuada y adaptada a las necesidades del organismo junto con el mantenimiento de unos hábitos de vida saludables resultan esenciales para mantener un buen estado de salud en el cambio hacia las estaciones frías.

Dicha alimentación debe aportar la cantidad suficiente de nutrientes, en concreto , de  vitaminas y minerales y, proporcionar las cantidades necesarias de energía y macronutrientes.