LA NUTRICIÓN ADAPTADA A LOS CLIMAS FRÍOS

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La llegada del invierno y de las bajas temperaturas representa un arma de doble filo para nuestra salud.

Las adaptaciones a los cambios estacionales pueden provocar un estado de debilidad tanto físico como mental. En este sentido, el mantenimiento de un buen estado nutricional influye en un correcto mantenimiento de la salud, así como del sistema inmunitario, disminuyendo el riesgo de contraer las infecciones que típicamente aumentan su incidencia en las épocas frías.

Así que, una alimentación adecuada y adaptada a las necesidades del organismo junto con el mantenimiento de unos hábitos de vida saludables resultan esenciales para mantener un buen estado de salud en el cambio hacia las estaciones frías.

En la época estival introducimos en nuestra dieta alimentos mas ricos en líquidos y sales minerales, platos fríos y menos elaborados lo que ayuda a que el aporte calórico sea menor que en la temporada invernal y ademas aporta mayor cantidad de liquidos y sales minerales que perdemos por el sudor. En invierno sin embargo, el consumo calórico es mayor y por tanto al ingesta de calorias debe ser acorde por lo que introducimos en nuestra dieta alimentos mas elaborados, guisos… que nos aportan ademas de mas calorias, un contenido mas rico en grasas.